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Y al fin llegó

Hoy era un día de celebración. El chulo del Jaguar, o Gareth, nos llevó haciendo rally por las calles del Kilburn hasta dos candidatas serias a alojar a nuestra pequeña familia. Primero a una habitación triple, cerquita del metro. La localización es genial, la habitación muy amplia y cuidada, muy espaciosa. Es tan espaciosa en parte porque el único mueble es una mesa tamaño casa de muñecas, con 2 sillas(somos 3) Aparte, el baño está un poquito lejos, tanto como para que se me quiten las ganas de ducharme, y eso no es bueno para mi higiene personal. La cocina no es muy amplia, pero las he visto peores. Lo mejor es el elemento sociabilizador que incluye gratuitamente el piso. Otros 9 compañeros.

Esperando que al menos tuviese 4 o 5 baños más, nos dirigimos a la segunda casa. Un estudio. Un estudio es un concepto genial, o una mierda absoluta, todo depende de quien lo esté describiendo…

Si quieres alquilar un estudio, es una casa de diseño, compacta, donde está todo amanao, moderna, recogidita y fácil de limpiar. Si el que va a vivir ahí eres tú, un estudio es un habitáculo diáfano, minúsculo, donde te pegas en la cabeza con el fregadero cuando te levantas de la cama, moderno,fácil de limpiar y, sí, mas te vale que esté recogidito porque si no tu propia ropa puede usurparte el sitio. El sitio no estaba mal, pero lo que me convenció para decidirme por la habitación fue que me di cuenta de que si alguna vez nos daba por freír algo, al aceite le saltaría en la cabeza al que estuviese en la cama más cercana(puedo prometer y prometo). Eso sí, para una persona, el piso estaría genial, lo reconozco. Para 3…no.

Y ese era el motivo de la celebración.¡ Al fin habíamos encontrado algo, al fin podíamos llamar “casa” al sitio donde llegásemos después de currar, al fin un sitio donde sentirte a gusto, cerquita del centro y con buenas conexiones de autobús y metro!¡Hurra! Embargados por la emoción, fuimos a nuestro bar, el Chandos, a realizar ese divino acto que da título a mi entrada…¡mi primera pinta londinense!

Me acerqué a la barra. Allí estaba, apoyada, despreocupada, manteniéndose siempre fría y distante, pero al final llegó hasta mí…Cerré los ojos y la rozé suavemente con los labios, tratando de recordar para siempre ese instante… Y es que una pinta de negra viendo al señor Nelson subido en su columna al fondo no sabe igual 😀

Así que este era nuestro día; un día de alegría y celebración, de prepararnos para vivir en un nuevo sitio, comenzar una nueva etapa de estabilidad. Decidimos que iríamos a la habitación en el piso compartido, durante los primeros meses, y que a partir de ahí buscaríamos otra cosa…

Y mientras cenábamos, el acuerdo se rompió. Son las 11:45 de la noche, hemos decidido dejar la habitación como último recurso, y buscar otra cosa. El plazo para llamar al de la habitación termina mañana a las 10 y media de la mañana, y tenemos que dejar el hostel el miércoles por la mañana como muy tarde… Esto parece una peli de suspense.

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