El Retorno (II)

Cuando esta mañana he decidio, con la determinación que me caracteriza, volver a escribir en el blog, no me acordaba de mi nombre de usuario y contraseña, de hecho, no me acordaba de cómo se entraba a editar el blog, y me he quedado un rato mirando mis post anteriores y haciendo fuerza mental para abrir mágicamente el dashboard. De casualidad, lo he descubierto, así que manos a la obra.

Para los que no sigáis mi agitada vida través de medios arcaicos, como la comunicación telefónica o interpersonal(¡puaj!) creo que mi primer deber es informar de que me he mudado, de piso, y de muda, aunque esto último apenas es relevante. Ahora vivo en Mile End, un barrio con nombre de novela de Stephen King. Ya no estoy a menos de 15 minutos de  mi trabajo, pero al menos nuestras condiciones son bastante más salubres aquí. El barrio en sí es interesante, al otro lado de la calle está el campus universitario, así que hay bastante ambiente ahora que ha empezado el curso, y además tiene pubs, sustancial diferencia con respecto a nuestra casa de St. John’s Wood. Nuestra casica está detrás de la estación de metro, así que no nos cansamos casi, y rodeada de establecimientos de comida rápida de pretenciosos nombres, como el Perfect Fried Chicken, tan baratos que te da pena pedir porque estás seguro de que están perdiendo dinero contigo. Una vez que escapas de la grasienta atmósfera de la high street, y a medida que te inmiscuyes en el barrio profundo, puedes notar, por el olor, cual es la nacionalidad predominante en tu barrio. No, no es un comentario pro ario, es que a la hora de la cena las calles huelen a curry.

Tras saludar a varios vecinos indios llegas a casa. Lo primero que llama la atención es que Beni ya no es nuestro casero, por lo que parece una casa del siglo XXI, al fin. La cocina está nuevecita(véase reportaje fotográfico) y la habitación que compartimos Ani y yo es muy amplia, con sofá y 2 mesas(toma ya). Las camas son enormes y tienen ruedas(?) así que puedes echar carreras o lanzarte en plancha en modo monopatín gigante cuando se te corta internet, lo cual sucede al menos una vez al día. El resto de la casa es normal, destacaría que tiene parquet, que un español lo agredece mucho. Tenemos 2 compañeros japos peluqueros, que cocinan demasiado bien para no dedicarse a ello, y a Íñigo, un muchacho de San Sebastián muy majo, al que tuve ocasión de picar el otro día, cuando el Madrid ganó a la Real. Por lo tanto somos 6 en lugar de 9 🙂

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    • Juanjo
    • 28/09/10

    Mira que bien! Si hasta parece un piso español… me gusta q sistemáticamente subas de categoría, DON HÉCTOR!!!

    • Muy amable, don Juan José. Ya sabe que tiene un colchón hinchable reservado para cuando quiera 😛

    • Juan-Tomás
    • 28/09/10

    ¡qué alegría volver a leerte! un saludo desde Aranda, ¿hasta cuándo me dijiste que tenías poensado quedarte por London?
    Oye por cierto que ni sé si te “aprobaron” lo que te quedaba

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